Acabo de asistir a la obra "Alá no fondo hay
sitio abondo. Unha aproximación ao mundo da nanotecnoloxía", interpretada por el grupo de teatro
Chévere. Tenia curiosidad por conocer un intento de divulgar ciencia en ese formato. Me había olvidado del encanto que ofrece la realidad frente al cine, donde hoy cualquier cosa es posible salvo eso, que los personajes son de carne y hueso, que el directo impone a los actores reflejos para salir de los atolladeros, agilidad para estimular e incorporar las intervenciones del público, etc.
Sin desmerecer los actores, ni la obra, al final, ese encuentro con la interpretación, esa interacción entre público y actores es lo que más destacaría.
Ahora estoy convencido que puede ser un buen vehículo para el ejercicio de la divulgación científica.